Los experimentos con gaseosa no existen

Lee con detenimiento el resbaladizo lenguaje y estas líneas cargadas de intención y de futuro.

Lo de adentro es afuera. Lo de afuera es adentro.

No puedo escribir lo que sigue si no es refiriéndome a mí mismo como todo. Mi deseo radica en comprobar las consecuencias de mis acciones en el corto plazo. Se dan las circunstancias históricas y tecnológicas para que esto suceda.

Vivo en un mundo fundamentado en la desconfianza y en el mito de la escasez. Quiero darme crédito absoluto, confianza plena por lo que potencialmente soy. Por los procesos de aprendizaje, prueba y error, que inevitablemente nos llevan a la solución acertada y a la equivocada, con la incertidumbre del futuro y la certeza de lo pasado.

Mi objetivo es experimentar la vida en toda su amplitud, dentro y fuera de los marcos establecidos. Ser un hombre y no ser nada, ser empleado y un salvaje, atender al placer y al absoluto disconfort. Experiencias efímeras que dejan huella en mí y los que me rodean, y se disipan como burbujas, dando lugar a otra reacción hasta el fin de su energía útil.

¿Cuál es el objetivo de la vida? Medrar, dirán unos. Luchar, experimentar, sufrir, amar… Palabras que sólo tienen sentido en el marco cultural humano. Pero la vida, es más de lo que podemos sentir y experimentar. Mucho más de lo que podemos llegar a imaginar. ¿Qué me da miedo? ¿Por qué me da seguridad hacer realidad mis miedos? ¿Por qué me dan inseguridad mis deseos? ¿Por qué sigo esforzándome en hacer lo que no me gusta?

A todo esto yo venía a escribir sobre la renta básica incondicional y universal. Porque me parecen muy bien todos los experimentos que se están llevando a cabo, no sabemos si siguiendo con rigor el método científico. Pero si hay algo que me resulta claro es la figura del planeta Tierra como una probeta. En ella seguimos experimentando, mezclando amarillo con naranja, con marrón, blanco y verde. Echamos un jarabe por aquí y quemamos un poquito por allá… todo negro, como acababa siempre la plastilina del colegio.

¿De verdad queremos conocer los resultados de la renta básica universal? Entonces no queda otra que aplicarla en toda la probeta durante el suficiente tiempo como para curar todas las heridas de la desconfianza, el miedo y la guerra. La avaricia y la corrupción son expresiones de las anteriores. Tenemos los medios, la tecnología y la información necesaria para garantizarnos las necesidades esenciales, para darnos ese crédito y confianza incondicional. ¿Qué podemos perder? ¿El miedo? No, ese habrá que perderlo antes de experimentar. Listo. Que dé comienzo el proyecto.

Carlos M. Arias

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